El presidente Miguel Díaz-Canel, cumple hoy un año en el cargo, al que llegó con el compromiso de dar continuidad a la Revolución del Primero de Enero de 1959.
Asumo esta responsabilidad con la convicción de que cada cubano, desde la posición que ocupemos, seremos fieles al ejemplo del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro (1926-2016), y del primer secretario del Comité Central del Partido Comunista, Raúl Castro, expresó Díaz-Canel en su primer discurso como jefe de Estado.
En aquella oportunidad, el mandatario llamó a la unidad del pueblo para continuar la construcción de un socialismo próspero y sustentable, con todos y para el bien de todos.
Ingeniero de formación, el mandatario de 58 años asumió el puesto el 19 de abril, tras su elección por los diputados en la sesión constitutiva de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Su trabajo de todo un año respalda el compromiso asumido, y ejemplo de ello son sus permanentes contactos con el pueblo, como parte de las visitas de Gobierno que encabezó en las 15 provincias, congresos de organizaciones de la sociedad civil, eventos internacionales y su primera visita oficial al extranjero, realizada en mayo a Venezuela.
A menos de un mes de su investidura, correspondió al presidente de Cuba enfrentar complejas situaciones, como el desastre aéreo del 18 de mayo en La Habana -en el que perdieron la vida 112 personas- y las lluvias asociadas a la tormenta subtropical Alberto, la cual provocó pérdidas humanas y severos daños en varias provincias.
De gran relevancia fue su presencia, del 15 al 17 de julio, en el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo -que por tercera vez acogió la capital cubana- en el cual abogó por la unidad de las fuerzas progresistas y de izquierda, en un escenario marcado por la arremetida de la derecha con sus políticas neoliberales y las posturas hegemónicas de Estados Unidos.
La solidaridad con Venezuela y Nicaragua ante el recrudecimiento de la hostilidad de Estados Unidos, ha sido constante en el discurso del mandatario nacido en Villa Clara el 20 de abril.
En ese sentido, ha liderado el rechazo de la mayor de las Antillas a la cruzada de Washington para derrocar a la Revolución Bolivariana y al presidente Nicolás Maduro.
Con el propósito de afianzar los lazos de amistad y cooperación con otras naciones, Díaz-Canel realizó en noviembre una gira por Rusia, República Popular Democrática de Corea, China, Vietnam y Laos, e hizo escalas técnicas en Francia y Reino Unido.
El periplo dejó acuerdos de cooperación y abrió el caminos para futuros intercambios políticos y comerciales, como parte del propósito de diversificar las relaciones de la mayor de las Antillas.
De cara al objetivo de afianzar los vínculos con países de la región, Díaz-Canel viajó a Jamaica el año pasado para asistir a la 39 Reunión Regular de la Conferencia de jefes de Gobierno de la Comunidad del Caribe (Caricom) y a finales de marzo a Nicaragua, para asistir al VIII Encuentro de la Asociación de Estados del Caribe.
El turismo, la reducción de riesgos de desastres, el comercio, el transporte y la protección del mar Caribe sobresalen entre los asuntos abordados en sus visitas.
También el presidente encabezó reuniones anuales de ministerios y otras instituciones vitales para el desarrollo del país, en las cuales llamó a redoblar los esfuerzos para sacar adelante la economía, en un escenario complejo marcado por el recrudecimiento de la hostilidad de Washington.
Díaz-Canel citó entre las prioridades potenciar la inversión extranjera, aumentar las exportaciones, sustituir importaciones, fortalecer la producción nacional, lograr mejores encadenamientos productivos y combatir la burocracia, el delito y la corrupción.












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