En nuestros días uno de los recursos más escasos es el tiempo, por lo cual debes procurar que cada actividad, cada tarea o gestión en tu vida, te permita ser más eficiente y ahorrar tiempo. Siempre debes tener presente que el tiempo es como una gota de agua que se evapora. No podemos físicamente capturarlo, ni encerrarlo para hacerlo nuestro. La adecuada administración del tiempo es de gran utilidad para hacer la vida menos estresante. Algo muy importante en este sentido es definir prioridades, o sea, planificar, para ello te pueden servir las siguientes recomendaciones:
1. Utiliza un calendario semanal y una lista de tareas diaria.
2. Escribe esta lista de tareas diariamente.
3. En esta lista señala las tareas que pueden y las que no pueden esperar.
4. Visualiza los incumplimientos para planificar el nuevo día.
Otro elemento vital es aprender a evitar distracciones pues estas llegan a constituir "ladrones del tiempo". Para evitar las distracciones es bueno identificar las áreas de pérdida de tiempo. Igualmente se impone evitar la eternización, acto deliberado y a veces recurrente en la naturaleza humana que consiste en posponer de forma excesiva objetivos o tareas. La eternización puede deberse a comportamientos perfeccionistas y suele, además, esconder inseguridad o temor para desarrollar las tareas.
Algo que también puede conspirar en contra de la administración de tu tiempo son las barreras emocionales (dispersión, estrés, ansiedad, frustración), las cuales afectan tu productividad y en general provocan que siempre andes corriendo, con sensación de inminencia. Si esto se presenta busca tu bienestar físico y mental, rompe estas barreras. El ejercicio, la música, la lectura, el cine o cualquier otra distracción que te relaje son perfectos antídotos.
Asume la responsabilidad sobre la gestión de tu tiempo, para ello busca ambientes de trabajo propicios, limita tus distracciones o ladrones del tiempo (por ejemplo, revisar el correo electrónico con mucha frecuencia, conectarte a internet y hacer llamadas telefónicas inútiles compulsivamente, son algunos ejemplos).
Debes cuidarte frente a familiares, amigos y compañeros que pasan por encima de tus prioridades, ellos son causas de interrupciones, y de que tengas que desviar tu atención a otros asuntos que no te son prioritarios. Por ejemplo, visitas inoportunas, llamadas telefónicas innecesarias, reuniones inútiles, solicitud de ayuda para realizar algo que no estaba en tus planes, entre otros.
La dilación, ya lo he comentado, no es recomendable para la ejecución de tareas. Cuando una persona pospone la realización de una actividad puede deberse a desmotivación, otras veces es debido a un estilo de "dejarlo para luego". Pero si tienes que hacerlo...hazlo ya. La acción deliberada de dejar las cosas para mañana causa efectos indeseables como: pérdida de oportunidades, pérdida de tiempo, baja productividad o estrés creciente.
La dilación: ¿Cómo superarla? He aquí algunos consejos:
1. Reconocer el problema: escribe todas las excusas y justificaciones para darte cuenta.
2. Pensar en positivo: "cuanto antes empiece, antes acabo".
3. Establecer objetivos claros.
4. Priorizar las tareas.
5. Organizar tu agenda.
6. Establecer compromiso con tus tareas y plazos.
7. Premiar tu rendimiento.
Una adecuada gestión del tiempo te permitirá una mejor panorámica de las actividades y prioridades; el no andar siempre "con ansiedad de tiempo"; evitar el "corre - corre"; prevenir la tensión y el estrés; más tiempo libre para la creatividad; alcanzar los objetivos propuestos; y finalmente tener más tiempo libre para ti y para tus actividades con la familia y los amigos.Mucha gente comparte la errónea creencia de que tendrían tiempo para todo si solo pudieran organizar sus horas más eficientemente. El resultado es, con frecuencia, un intento por realizar sus tareas con más rapidez, razonando que si pudieran ser suficientemente rápidos, podrían tener tiempo sobrante.
A menudo trabajar con rapidez produce problemas. Trabajando bajo presión se cometen más errores, hay menos tiempo para pensar, planificar y reflexionar antes de tomar decisiones para solucionar problemas. Como resultado, los días comienzan a parecer frenéticos. Por tanto esto es algo que debes desechar.
Recuerda que el tiempo es oro y que no se puede comprar, no se puede almacenar, no se puede multiplicar, y aunque a veces tengas la sensación de que pasa lentamente, es bueno no perder la perspectiva de que siempre pasa inexorablemente, es por eso que dice el refrán: "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy".












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