Cada 14 de junio escribo unas líneas para rendir homenaje a dos titanes de la lucha revolucionaria: El Mayor General del Ejército Libertador Cubano Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna, el Titán de Bronce y el Guerrillero Heroico.
Quiso el azar que en esa fecha, pero de años diferentes, nacieran esos dos grandes hombres de nuestra historia. Maceo vino al mundo en Santiago de Cuba en 1845 y Che lo hizo en Rosario, Argentina en 1928, es decir, con 83 años de diferencia, y ahora se cumplen sus aniversarios 176 y 93, respectivamente.
En sus trayectorias revolucionarias se produjeron notables coincidencias, una de las cuales fue la invasión de Oriente a Occidente, que Maceo compartió con el Generalísimo Máximo Gómez en la guerra contra el colonialismo español, y el Che la reeditó junto al Comandante Camilo Cienfuegos en la contienda contra la tiranía batistiana.
Los dos fueron hombres de pensamiento y de acción y al referirse a Maceo, José Martí dijo: “Y hay que poner asunto a lo que dice porque Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo”. El Titán de Bronce evidenció cualidades excepcionales de estratega militar y sus heridas en combate fueron sus más preciados trofeos de guerra.
El Che fue médico de profesión, y sobresalió como diplomático, ministro, guerrillero y estratega militar, pero sobre todo como un hombre comprometido con sus ideales revolucionarios hasta las últimas consecuencias.
La postura antimperialista de ambos quedó plenamente demostrada. En cuanto a Maceo alguien le comentó que por la fuerza de las circunstancias, Cuba podría convertirse en una estrella más en la gran constelación americana. A lo que respondió: “Creo joven que aunque me parece imposible, que ese sería el único caso, en que tal vez estaría yo al lado de los españoles”.
En cuanto al Che, en su carta de despedida aseveró que en los nuevos campos de batalla llevaría la fe que le inculcara Fidel y sentiría la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que esté.
Como se puede apreciar no solo fue la coincidencia del natalicio, pues en sus trayectorias como revolucionarios muchos son los hechos que hermanaron en la historia y juntaron en la gloria a estos dos héroes, Maceo y Che, el Titán de Bronce y El Guerrillero Heroico.












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