Crear una máquina para la construcción de bloques ha sido para Hermides Borges Betancourt, residente en el holguinero municipio de Báguanos, la mayor y mejor inventiva de su vida, cuando en Cuba su jefe de Estado, Miguel Díaz-Canel ha llamado a pensar como país para desarrollar, con nuestras inventivas, la economía local, bloqueada por el gobierno de los EE.UU.
Lo novedoso de esta innovación es que Borges construye los bloques con materiales desechables, lo cual ahorra enormes recursos financieros en un sector donde los materiales y la mano de obra son sumamente caros, cuando se construye por medios propios.
Borge lo explica: ``Utilizo metales reciclables, con lo que la máquina manual vibradora resulta de un menor costo que la que actualmente se vende en el mercado internacional, donde cuesta una de ellas cinco mil 200 dólares estadounidenses".
"Con esta máquina se producen dos mil 400 bloques en una jornada de ocho horas de labor, lo cual equivale a las paredes de dos viviendas”, detalla el inventor.
Acerca de la limitación para su comercialización el innovador afirmó: “yo tengo en mente fabricar numerosos equipos y venderlos a entidades constructoras estatales y a privados con patentes para producir materiales de la construcción, pero en la Dirección de Trabajo no aparece registrado el oficio, por lo cual no puedo obtener una patente en ese sentido”.
Hermides ante esta situación hace una propuesta: “si una empresa determinada me contrata, yo construyo la bloquera, y entonces ellos la pueden comercializar y se me pagaría acorde con lo adecuado, en ese caso".
Y agrega: “así podríamos diversificar el equipo, con lo que se multiplicaría la producción de bloques, y con ello el número de viviendas, máxime si tenemos en cuenta que se llama a producir una casa cada día por municipio”.
Ahora cuando necesitamos del ahorro energético por el bloqueo impuesto por el gobierno de Donald Trump con el petróleo que Cuba podría comprar en el mercado mundial, Borge deja claro que la pequeña máquina no es altamente consumidora de energía, porque gasta solo un kilowat por hora de trabajo.
Esta historia no tiene un final. Es como un filme de suspenso, pero pensando con el sentido común soy del criterio que a Borges hay que apoyarlo, porque el país necesita construir millones de viviendas y esta es una alternativa viable para cumplir el sueño de muchos cubanos necesitados de una casa.












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