El programa de la agricultura urbana, suburbana y familiar en la provincia de Holguín abarca actualmente a más de 105 mil canteros en las modalidades de organopónicos y de huertos intensivos.
En esas plantaciones, sus agricultores priorizan los cultivos de hortalizas y vegetales, como parte de las demandas alimenticias de la población dentro de los proyectos de desarrollo local de cada municipio, en el contexto de la implementación de la Tarea Ordenamiento.
Yusmila Rodríguez Cruz, al frente de ese departamento en la Delegación provincial de la Agricultura, destacó que las prioridades en esta variante de explotación de las tierras se concentran en el aumento de las áreas aptas para las cosechas, propósito que, a pesar de los avances, aún requiere de mayores impulsos en cada territorio.
En los últimos meses se aprecia, subrayó, un sustancial avance en cuanto a la cobertura de superficies disponibles para la extensión de este sistema de cultivo, cuyas parcelas muestran potencialidades para ampliar los rendimientos por hectáreas que es el objetivo esencial de este programa, fundado en Cuba hace cerca de 34 años.
La provincia de Holguín, tercera mayor poblada de Cuba, luego de La Habana y Santiago de Cuba, con más de un millón de habitantes, mantiene entre sus prioridades la expansión de los cultivos mediante el aprovechamiento de cada pedazo de tierra dentro y en los alrededores de las demarcaciones urbanas en sus 14 municipios, al disponer para ello de la fuerza laboral demandada, cuya plantilla fue cubierta en el transcurso de los últimos días con los 133 trabajadores que les faltaban mediante la extensión en este frente de la Tarea Ordenamiento.
El esfuerzo mayor, precisó la directiva, se concentra hacia la incorporación de los casi 900 canteros vacíos actualmente y cuyas áreas clasifican en la categoría de listos para su explotación, con los mayores atrasos en ese indicador en la cabecera provincial, Moa, Banes y Gibara.
Para ello destacó que el sistema de la agricultura cuenta con los volúmenes de semillas requeridos y también de los medios y recursos indispensables para la atención de los cultivos, que incluyen además de los destinados a la alimentación familiar, al fomento de plantas medicinales.
Entre las variedades de hortalizas y vegetales más predominantes cosechadas mediante esta variante de la agricultura cubana se encuentran la lechuga, tomate, ají y pepino, cuya comercialización se realiza directamente a la población a través de su red de puntos de venta, debidamente ubicados en los barrios, de manera directa, sin transporte ni gastos de combustible.
A estas estructuras productivas se unen también los aportes que ofrecen las familias residentes en barrios y repartos mediante el aprovechamiento de áreas vacías en los alrededores de sus viviendas bajo el programa nacional de patios y parcelas de referencias, apoyado también por las organizaciones de masas de cada comunidad.
Con información de ACN












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