Identificar, evaluar, prevenir y controlar los factores ambientales que deterioran la calidad del agua, la vegetación o la atmósferan y tienen incidencia en la aparición de enfermedades que afectan a la salud humana es una tarea priorizada en la provincia de Holguín donde se implementan acciones para lograr el equilibrio ecológico entre el hombre y su medio.
La calidad de la vida está estrechamente relacionada con el entorno. Al mejoramiento de las condiciones sanitarias y ambientales del territorio contribuye el Centro Provincial de Higiene y Epidemiología con la cooperación de múltiples sectores de la sociedad. El doctor Gustavo Pérez Leyva, especialista de Salud Ambiental de esta entidad, precisó que se identifican problemas que cada vez más alteran el estado original del Medio Ambiente y amenazan el bienestar de la población y el desarrollo sostenible.
Mencionó entre ellos las deficiencias relacionadas con la recolección de los desechos sólidos —en estos momentos 56 microvertederos están pendientes de solución, de ellos el mayor número se localiza en la ciudad cabera (33)—, y el inadecuado manejo y tratamiento de 130 vertederos oficiales, de los más de 300 existentes en el territorio. En este caso los municipios con peor situación son Holguín, Frank País y Moa.
El mal estado de las redes de acueducto y alcantarillado en la provincia incide directamente en el deterioro de la higiene ambiental. Las obstrucciones y desbordamientos de residuos albañales, con baja cobertura de saneamiento, constituyen un importante foco contaminante porque todavía existe un alto número de fosas sépticas —más de 35 mil—, que no siempre son evacuadas cuando se requiere por dificultades con los medios técnicos disponibles para esa labor o carencia de combustible.
Otras afectaciones están asociadas a unos 200 salideros en la red de abasto de agua potable, una fuga con repercusión negativa en el uso racional de este vital recurso natural (ahora en estado de escasez) y que constituye a la vez un foco para la proliferación de vectores como el mosquito Aedes aegypti cuyo índice de infestación en la provincia es el más elevado del país.
Se refirió además a los efectos perjudiciales del vertimiento de residuales líquidos en el manto freático, de la contaminación acústica debido al excesivo y molesto ruido de algunas actividades humanas e industriales y de la concentración de contaminantes químicos en la atmósfera —C02, gases, o partículas sólidas (cenizas de combustibles, polvo, partículas metálicas,...)— procedente de la industria azucarera y del níquel, fundamentalmente.
En la actualidad —apuntó— se intensifican las inspecciones sanitarias a instituciones para verificar el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad para contener a la pandemia de la Covid-19. De igual manera se incrementa el control sanitario en establecimientos estatales y privados que expenden alimentos. Por distintas infracciones ambientales en la última semana se han aplicado más de 150 multas.
Holguín extrema la vigilancia de los agentes físicos, químicos y biológicos que constituyen riesgos para la salud ambiental. En ese sentido se fortalece el marco legal, los sistemas de información, laboratorios, el desarrollo de los recursos humanos y la participación de la comunidad.
Muchos son los retos que encara en cuanto al enfrentamiento al cambio climático mediante acciones concebidas en la Tarea Vida, a la disponibilidad, calidad y tratamiento del agua, al control vectorial y la prevención de enfermedades causadas por la modificación de las condiciones naturales de los ecosistemas, unido a una mayor responsabilidad ciudadana y esfuerzos de la comunidad en el cuidado del Medio Ambiente. Las estrategias están dirigidas a la prevención y corrección de las situaciones que pueden potencialmente afectar la salud humana. "La sanidad ambiental no se puede descuidar —exhortó— porque después pasa factura".












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