En una entrevista a Maggie Mateo, destinada a formar parte de mi libro El sabor del instante (Ediciones Holguín, 2016), me confesaba su interés por la escritura como una manera de bregar con algunas obsesiones y caprichos recurrentes. Tal presupuesto se advierte en el despliegue de circunstancias que hacen posible Ella escribía poscrítica, libro publicado por primera vez en 1995 por la casa editorial Abril y que ha devenido en título emblemático en los círculos literarios insulares –tanto entre autores de diversas generaciones como entre lectores de variadas estirpes–: ahora retorna bajo el sello de Ediciones Holguín.
La reciente publicación en Cuba de un libro de cuentos escrito por uno de los grandes narradores de la literatura norteamericana del siglo XX, trasladado con elegancia y brío a la lengua española por una escritora cubana, quien también se desempeña como traductora literaria, constituye una feliz noticia: El detective de la Continental, de Dashiell Hammett, bajo el sello de Ediciones Holguín, es ahora una posibilidad en manos de los lectores gracias a la faena de Aida Bahr.
Era un joven casi veinteañero ese mediodía tan lejano bajo el cielo de Las Antillas: se llamaba Ramón Garriga y poco más de medio siglo después, el entonces retirado coronel del Ejército Libertador deslindaría en una entrevista para el semanario Carteles –la mejor revista cubana de esa época– sus recuerdos de aquella jornada terriblemente infausta.
"Esta es la historia de un premio literario. Pero es también –si se nos perdona la inmodestia– la historia de buena parte de la literatura latinoamericana y caribeña de las últimas seis décadas. Durante sus sesenta años de existencia, el Premio, el más antiguo de su tipo en el Continente, ha sido reflejo de la historia y la cultura de la América Latina y el Caribe".
Después de ver una buena película nada mejor que conversar sobre ella, me comentaba hace muchos años un notable escritor cubano, a propósito de tales ocasiones, cuando estas se propiciaban a la salida de las salas cinematográficas, en tiempos en que ni lejanamente se vislumbraban en el horizonte los DVD y las memorias USB. En Holguín, por ejemplo –y lo he evocado en otro momento- puedo recordar diálogos ya inolvidables a la salida de proyecciones en el cine Martí, digamos por ejemplo, Los monstruos, joya del humor italiano debida al realizador Dino Risi, con mi entrañable amigo José Luis García, Premio Alejo Carpentier de Novela 2020.
Descubrir a un pintor de realce en una librería resulta una experiencia inolvidable, pero si a ello se añade que la ocasión ha sido favorecida por un libro de arte y, de modo especial, al comienzo de hojearlo, el encuentro con una fotografía que actúa como un anzuelo –y la obra que ella reproduce desencadena de inmediato una galería de remembranzas–, entonces el hallazgo adquiere los visos de un interés definitivo.
Me contaba Reynaldo González (Ciego de Ávila, 1940) en una entrevista, que el origen de su libro sobre la historia del tabaco, tiene como punto de partida largas conversaciones que sostuviera con Manuel Vázquez Montalbán (Barcelona, 1939 – Bangkok, 2003). Durante aquellos encuentros suyos a mediados de los años ochenta, tanto en España como en Cuba, los dos escritores estaban dejando de fumar y los diálogos siempre arrancaban por la prohibición que se habían impuesto. Claro, más que de las razones que conducían a lo vedado, se explayaban en la nostalgia por el ritual del tabaco entre los dedos en busca del humo y sus goces, en un recuento sin fin de los días en el paraíso perdido por propia decisión.
A la sombra y el cuidado de su familia, alejado desde hace rato de la vida pública y sus compromisos, como un vetusto patriarca que descansa luego de dilatada y fructuosa travesía por una vida plena en acontecimientos y personajes, Pablo Armando Fernández arriba el dos de marzo de 2021 a sus 92 años de edad.
Juan Villoro (Ciudad de México, 1956), es uno de los nombres más notables de la literatura latinoamericana de los últimos tiempos. La novela, el cuento, la crónica y el ensayo son parcelas de la creación verbal que, una y otra vez, frecuenta para beneplácito de sus lectores. En Cuba, tal felicidad, por citar tres ejemplos, ha sido posible gracias a la editorial Arte y Literatura en 2006 con su novela El disparo de Argón; y a la editorial Casa de las Américas en 2013 con Espejo retrovisor, antología de sus relatos y crónicas, y en 2014 con su novela Arrecife, que mereciera ese año el Premio José María Arguedas que otorga aquella prestigiosa institución continental.
Leer a un poeta desde los textos que inician su camino, o mejor, leerlo en progresión a medida que los libros salen —sin apartar, en este caso, los diálogos que ellos propician y al calor de un aprecio en ascenso—, resulta una experiencia tan gratificante como ventajosa a la hora del ejercicio de la crítica literaria. Tal condición, por lo demás, vale apuntarse con un juicio de Octavio Paz en una carta que le escribiera a un amigo también poeta y editor suyo, e incluida en un tomo epistolar de honda confianza, Memorias y palabras. Cartas a Pere Gimferrer (Editorial Seix Barral, Barcelona, 1999): “La simpatía es una condición de la crítica. Sin ella no puede haber comprensión de la obra ni juicio sobre ella”.
Muchas lunas antes –como decían los antiguos– de que los Piratas del Caribe y Juego de tronos inundaran las grandes y pequeñas pantallas, el cine italiano tuvo en las salas de exhibición cubanas toda una época de lujo: me refiero a los años que van desde los 60 hasta los 80 del siglo pasado. En Holguín, por ejemplo, las carteleras del Martí y el Baría eran pródigas con títulos de esa cinematografía.
Aunque la estela de la pandemia global seguirá en expansión según los pronósticos más constantes, ya casi a las puertas de 2021 vale asomarse a lo que avizoramos en otras parcelas menos infaustas: la creación literaria con su dilatado acervo de autores y obras, promete un calendario a la vez tan pleno como incitante. Y es que las evocaciones, al calor de tales fechas, tendrán no pocos protagonistas de resonancia universal, en el orden de bicentenarios y centenarios a la hora de nacimientos cuyos nombres perviven en todas las lenguas.