Es innegable que las circunstancias adversas generan incertidumbre, pero enfrentar las carencias con actitud positiva permite conducir los esfuerzos, capacidades y recursos hacia el bienestar común.
El déficit actual de combustible en el país se afronta en Holguín con visión real alejada de catastrofismo a partir de políticas de ahorro energético que buscan soluciones y alternativas para minimizar las afectaciones en los principales procesos productivos y de servicios, con especial énfasis en garantizar la transportación pública y la distribución de alimentos para la canasta básica y los mercados que comercializan mercancías liberadas sin subsidios, donde se aprecia mejoría y estabilidad en el abastecimiento de productos cárnicos muy deprimidos en el primer trimestre del año.
Superar esta etapa es un reto que asume Holguín con la sostenibilidad de los principales renglones que aportan a su crecimiento económico y del país como la producción de níquel, de azúcar y el desarrollo del turismo y de colosales obras hidráulicas con impacto regional como las del Trasvase Este-Oeste tan necesarias para impulsar el desarrollo de la agricultura y estabilizar y acortar los ciclos de abasto de agua a la población.
La vida cotidiana transcurre con normalidad en los hogares sin incidencias en el suministro eléctrico y la población retribuye ese beneficio con la disminución del consumo de energía en horarios pico, y se adapta al cambio con una actuación creativa y solidaria en la que prevalecen la disciplina social, el sentido común y la confianza en revertir con esfuerzo colectivo tan compleja situación agravada por la nueva escalada de agresiones de la administración de Donald Trump para sofocar económicamente al país y provocar el descontento popular.
Por supuesto que la baja disponibilidad de diesel ralentiza actividades productivas y de los servicios esenciales en el país e impacta en la estabilidad de su crecimiento, pero no significa estar de vuelta al período especial porque hoy es bien diferente el panorama de la diversificación de la economía cubana en comparación con la década de 1990 y se amplían los vínculos comerciales con países de la Unión Europea, Rusia, China y Venezuela, por mencionar algunos.
La población confía en la voluntad del Gobierno para facilitar e incrementar los alrededor de 200 negocios de inversión extranjera activos en la actualidad en sectores estratégicos como, por ejemplo, la Agricultura, la Industria Alimentaria y el Transporte; en las oportunidades comerciales de la Zona Especial de Desarrollo Mariel; en las políticas dirigidas a potenciar las exportaciones; sustituir importaciones y modernizar la infraestructura tecnológica; en el sostenido crecimiento de la industria biotecnológica y farmacéutica y del turismo con un flujo de visitantes de más de cuatro millones al año; en el aporte de los servicios médicos en el exterior y el fortalecimiento de la empresa estatal.
Razones que transmiten seguridad y confianza para superar esta etapa compleja pero transformable.












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