En Cuba se desarrolla un Plan de Estado concebido para enfrentar los riesgos y peligros que entraña el cambio climático, que se ha denominado Tarea Vida, cuyo contenido constituye una prioridad para la política ambientalista del país.
Cuba, un pequeño Estado insular ubicado en la franja tropical del planeta, está expuesto por su posición geográfica a las vulnerabilidades y consecuencias del cambio climático, y conscientes de esa realidad se adoptan medidas y acometen tareas de enfrentamiento que tienen un basamento científico.
Científicos cubanos han confirmado el ascenso del nivel del mar por año, la variación del régimen de precipitaciones y de la disponibilidad de agua, y el incremento de la aridez de los suelos, junto al aumento de la temperatura media anual, entre otros indicadores preocupantes.
Como respuesta a esas incuestionables amenazas se lleva a vías de hecho la Tarea Vida, que combina acciones estratégicas y tareas dirigidas a contrarrestar los efectos del cambio climático con énfasis en las zonas más vulnerables, labor que encabeza el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).
Obviamente para Cuba los principales peligros medioambientales son las inundaciones costeras, producidas por huracanes, frentes fríos y otros eventos meteorológicos extremos, los cuales provocan daños al patrimonio natural y construido.
En consecuencia se ha venido trabajando en el mantenimiento y recuperación de playas; el uso eficiente del agua; la conservación de los arrecifes coralinos; la reforestación de zonas priorizadas; el rescate de manglares; junto a la labor encaminada al incremento de la percepción de riesgo por parte de la población.
Aunque son múltiples las acciones y tareas contempladas en el desarrollo de la Tarea Vida, quiero insistir en la prioridad que debe concedérsele a la implementación y control de las medidas de adaptación y mitigación del cambio climático, derivadas de las políticas sectoriales en los programas, planes y proyectos vinculados con la seguridad alimentaria.
A lo anterior se suman las cuestiones inherentes a la energía renovable, la eficiencia energética, el ordenamiento territorial y urbano, la pesca, el sector agropecuario, el transporte, la industria y el manejo de los bosques.
La Tarea Vida amerita la mayor atención y apoyo por parte de todos los involucrados en su desarrollo, y vale afirmar que su materialización equivale a dar un sí por la vida.












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