La era de la computación ha invadido las escuelas y con ella ha surgido la necesidad de cómo insertar esta moderna tecnología en el proceso educativo, lo cual lleva implícito el uso de la computadora en la enseñanza y su aplicación en el proceso docente.
La informática es la ciencia encargada del tratamiento racional, mediante máquinas, de la información. Se trata de una ciencia que tiene la función primordial de asimilar, tratar y comunicar datos y está considerada como el actual soporte de los conocimientos humanos en todas las ramas del saber.
Si aceptamos el anterior planteamiento, entonces estaremos de acuerdo en que en la medida en que la sociedad adquiera una cultura informática, estará en condiciones de enfrentar y resolver sus problemas.
Resulta evidente que la educación no podía quedar al margen del desarrollo tecnológico. Surge así la informática educativa, que en su más amplio sentido consiste en la ciencia encarga de dirigir la selección, elaboración, diseño y explotación de los recursos informáticos vinculados al proceso docente educativo.
La tecnología educativa no es más que el empleo de técnicas encaminadas a propiciar cambios en los alumnos y a validar métodos, teorías y condiciones que favorezcan esas transformaciones.
Aparece entonces la siguiente pregunta: ¿qué objetivos pedagógicos y qué fines didácticos se pretenden alcanzar con estas nuevas técnicas de información, y cómo deben emplearse en las distintas situaciones educativas?
La cuestión más difícil a resolver consiste en que, como estas técnicas han surgido originariamente en la industria del entretenimiento y la recreación (principalmente como juegos electrónicos en el caso de la computadora) se precisa de un estudio científico a fondo con el objetivo de adecuarlas a las condiciones determinadas de la didáctica.
Esta tecnología, la cual responde al acelerado desarrollo científico-técnico de la sociedad y, al propio tiempo, ya forma parte de la vida cotidiana, tiene inevitablemente que tener su contraparte en la escuela, que como institución no puede quedar a la zaga del devenir social.
En el caso específico de nuestro país, se le presta una especial atención al desarrollo de la informática, e institucionalmente se realizan notables esfuerzos para situar esta tecnología al alcance de todos o, al menos, de la gran mayoría, en una palabra, se trabaja en función de la informatización de la sociedad.
Resulta que hablar de computación e informática en la actualidad, constituye un hecho común y cotidiano, y esto obviamente obedece a la prioridad estratégica de preparar a las personas, mediante métodos educativos científicos, para asimilar los adelantos tecnológicos puestos a disposición de la comunicación social.












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