Desde el año pasado los representantes de Cuba ante diversas organizaciones mundiales han denunciado las diversas afectaciones que el bloqueo provoca al país, en su esfuerzo para enfrentar a la COVID-19.
Se ha demostrado cómo el recrudecimiento del cerco estadounidense limita la adquisición de medicamentos, equipos de salud, materiales y suministros muy necesarios para enfrentar esta pandemia.
Para entender mejor este escenario es válido plantear que desde abril de 2019 hasta marzo de 2020, esta política había causado pérdidas a esta esfera en el orden de los 160 millones 260 mil 880 dólares. Y ya ha pasado un año desde entonces, por lo que esa cifra estará cerca de repetirse en este mismo periodo.
Quizás lo más penoso es ver que en momentos en el cual los países debieran ser más solidarios que nunca, se anteponen las diferencias políticas al humanismo y la cooperación entre los pueblos.
El bloqueo en la actualidad niega el acceso a tecnologías médicas de procedencia estadounidense o con más de un 10 por ciento de componentes que provengan de esta nación.
Dicha situación impacta de forma negativa en muchos casos pues el gobierno no puede adquirir las nuevas tecnologías que permiten una mayor precisión en los diagnósticos y los tratamientos contra esta pandemia.
En este contexto podemos resaltar algunos de tantos casos:
En marzo de 2020, un donativo de ventiladores pulmonares mecánicos, kits de diagnóstico, mascarillas y otros insumos médicos necesarios para enfrentar la COVID-19, fue enviado por la compañía china ALIBABA a Cuba. El mismo no pudo llegar a nuestro territorio. La empresa transportista contratada se negó a enviar el cargamento a Cuba bajo el alegato de que su principal accionista era una sociedad estadounidense, por lo que estaba sujeta a las regulaciones del bloqueo.
Otro lamentable ejemplo es el relacionado con las compañías suizas IMT MEDICAL AG y ACUTRONIC MEDICAL SYSTEMS AG, las cuales alegaron las sanciones del bloqueo para negarse a entregar a Cuba ventiladores pulmonares mecánicos de alta tecnología, esenciales para el tratamiento de los pacientes afectados por el nuevo coronavirus.
Sin embargo, las afectaciones no solo laceran la lucha contra la COVID-19, sino también otros programas importantes como el de Atención Materno Infantil, Atención al Paciente Grave, Programa Integral para el Control del Cáncer, así como otros dirigidos a la prevención y el control de Enfermedades No Transmisibles.
Cuba lamenta profundamente esta situación y a pesar de las duras circunstancias mantiene su compromiso con el derecho universal que es la salud. Gracias a ello se encamina a la soberanía en cuanto al tratamiento del nuevo coronavirus, con al menos cinco candidatos vacunales y las cifras de muertes por el mismo entre las más bajas de la región y el mundo.











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