Cada vez el agua es un recurso natural más demandado y vulnerable. Su uso racional, calidad y manejo eficiente determinan la propia existencia de la vida.
Día Mundial del Agua, una jornada para reflexionar
Aun cuando en Holguín se han aumentado las capacidades para su embalse con nuevas y modernas infraestructuras, la combinación de factores climáticos y antrópicos inciden en su escasez, lo cual constituye un reto para la sostenibilidad del desarrollo, seguridad ambiental y alimentaria.
La cantidad de agua aprovechable para el uso humano y el mantenimiento de los ecosistemas es todavía baja, a ello se suma que su distribución natural es desigual en distintas partes de la geografía local y épocas del año.
Las consecuencias del cambio climático como el aumento de las temperaturas y prolongadas sequías sin dudas inciden directamente en el bajo volumen de agua disponible por habitante, pero también las pérdidas por el deterioro de las redes de distribución y consumo, así como el crecimiento de asentamientos urbanos.
Se aprecia un incremento en la demanda del empleo del agua para todos los usos e insuficientes mecanismos para su gestión y control eficaz.
La acción humana sobre los recursos hídricos del territorio tiene una gran incidencia en su vulnerabilidad actual, especialmente relacionada con la contaminación y despilfarro por roturas, salideros y la utilización excesiva del agua en la producción de bienes y servicios. En este sentido elemental es incrementar su ahorro mediante el metraje de consumo y el establecimiento de tarifas de pago que se correspondan con el gasto real.
La carencia de acueductos y alcantarillados, unido a indisciplinas sociales, provoca la contaminación hídrica, así puede apreciarse en los ríos Jigüe y Marañón que atraviesan la ciudad de Holguín.
En estas corrientes de agua se vierte frecuentemente basura de todo tipo lo cual ha provocado la notoria desaparición de la biodiversidad y ecosistemas acuáticos y la pérdida del atractivo paisajístico y ecológico para dar paso al peligro de enfermedades y complicaciones epidemiológicas que revelan una actuación ciudadana irresponsable e incumplimientos de la legislación ambiental.
Otras fuentes contaminantes del agua en la provincia se identifican a partir de residuales de origen doméstico, agropecuario e industrial, fundamentalmente la agroindustria azucarera, alimentaria y la actividad minero-metalúrgica. Expertos alertan que la concentración de instalaciones industriales en zonas urbanas o cercanas a cuencas hidrográficas agudiza esta problemática.
No debemos olvidar que la contaminación del agua no es solo superficial, se infiltra en el suelo, en los acuíferos… con desafortunadas consecuencias. Y para nadie es secreto que sin agua potable ninguna forma de vida puede sobrevivir.












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