El hecho de que el pueblo cubano esta en permanente resistencia, y defiende siempre sus conquistas y el legado histórico de sus héroes, es motivo suficiente para que el gobierno de los Estados Unidos haya tratado siempre de controlar nuestras vidas, como lo hizo hasta el Primero de Enero de 1959, y desde entonces intenta dividirnos como nación y hacernos la vida imposible con las medidas económicas, financieras y comerciales ejecutadas a través de un férreo bloqueo sostenido y recrudecido durante casi 60 años.
Pero no estamos solos en esta campal batalla contra ese acto de barbarie, como se ha demostrado en el apoyo casi unánime, cada vez que Cuba presenta en Naciones Unidas la propuesta para que se ponga fin a esa medida unilateral, que viola las leyes internacionales y el derecho del pueblo a vivir en paz, armonía y a construir una sociedad más justa y digna, gracias a la Revolución hecha en desigual combate contra un ejército bien armado y entrenado por el imperio.
Como la pelea por lo justo nos une, resulta muy gratificante conocer cómo se levantan puentes de amor en diversas partes del mundo, y cómo esa iniciativa se ha multiplicado y diversificado, porque comenzó con una caravana ciclística, siguiéndole las de autos, caminatas, actos frente a embajadas estadounidenses, escaladas a elevaciones montañosas y otras acciones solidarias.
Se trata de una solidaridad que nace de las esencias mismas de la Revolución cubana, reconoció el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y ahora se agradecen tales gestos, porque estamos en un momento vital, cuando reordenamos la economía y buscamos respuestas a las necesidades más apremiantes de la población. El mayor obstáculo para lograr tan nobles empeños siempre ha sido el bloqueo.
El mundo lo sabe, por cuya razón, y en correspondencia con la solidaridad que ha brindado Cuba a tantos pueblos en diferentes momentos y circunstancias, y que brinda ahora en el enfrentamiento a la Covid-19, en contraste con las hostilidades de la Casa Blanca y sus aliados, algunos de los cuales, lamentablemente nacieron en Cuba.
Durante estos días últimos días miles de emigrados cubanos y amigos de la mayor de las Antillas, tomaron las calles en unas 70 ciudades de medio centenar de países de los cinco continentes, para manifestarse contra el criminal bloqueo.
Otros amigos se sumaron a esos puentes de amor a través de mensajes a nuestro gobierno, el Icap, y con publicaciones en las redes sociales, porque consideran que el bloqueo es una acción genocida, que se torna más cruel en tiempos del Covid-19 y el muro que evita la entrada de vitales medicamentos e instrumentos que necesita nuestro sistema de salud.
Para los que subestiman el bloqueo, sepan que los daños acumulados en estos 60 años ascienden a 144 mil 413 millones de dólares, y sólo, entre abril de 2019 y marzo de 2020, esas medidas ocasionaron pérdidas superiores a los cinco mil millones de dólares, cifra récord para un año.
Aunque hemos aprendido a sobreponernos y vencer, mucho más pudiéramos hacer si el gobierno de Estados Unidos pone al fin al injusta política, como reclama el mundo en apoyo a nuestra justa causa.












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