La celebración del Octavo Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), celebrado del 16 al 19 de abril, ha sido como un nuevo Girón para el imperio yanqui, a la vez que otra contundente derrota para los enemigos de la Revolución cubana.
En este Congreso, el de la continuidad del proceso revolucionario en nuestro país, los delegados aprobaron un conjunto de resoluciones aportadas por las Comisiones que sesionaron en los dos días iniciales del encuentro, además del Informe presentado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Cito estas líneas del magnífico documento, profundamente valorado y aprobado por los delegados, que tienen un contenido tremendamente abarcador: “La existencia de un único partido nos compulsa a promover en su seno y en la sociedad en general la más amplia democracia y un permanente intercambio, sincero y profundo de opiniones, no siempre coincidente, estrechar el vínculo con la masa trabajadora y la población y asegurar la participación creciente de los ciudadanos en las decisiones fundamentales.
Lo anterior se fundamenta en la unidad indestructible de los revolucionarios cubanos, una fortaleza que ha impulsado la Revolución, y permitido enfrentar y vencer las dificultades, peligros y amenazas de nuestros enemigos.
Este Congreso marcó la conclusión del proceso de entrega de las principales responsabilidades por la Generación Histórica a las nuevas generaciones, y ratificó en la propia voz de Raúl Castro su confianza absoluta en quienes asumen tamaña responsabilidad.
Dos temas de alta prioridad por su importancia estratégica, analizados en el Congreso, fueron la Resolución sobre la actualización de la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista, y el Estado de los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución y la actualización de los mismos para el periodo 2021-2026.
Me permito destacar, por su poder de síntesis y compromiso, lo expresado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, electo Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) y Presidente de la República de Cuba: “La virtud estará en saber cerrar filas en la defensa de la patria que nos confiaron los que nos han precedido”.
Ahora se impone trabajar duro en todos los frentes, asumir el reto y compromiso de continuar impulsando la Revolución cubana, con plena confianza en el futuro de la Patria. Y esa es una tarea de todos y para el bien de todos.












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